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jueves, 14 de enero de 2010

Luz Vázquez y Moreno





Luz Vázquez bella bayamesa a la que le fué dedicada la cansión La Bayamesa y su ventana, lugar donde fué interpretada por primera vez.




Del libro "Patriotas Cubanas" Dra. Vicentina Elsa Rodriguez de Cuesta.

Luz Vázquez y Moreno, nació en el año de 1831, de criolla alcurnia, de familia de sentimientos ampliamente separatistas, en la ciudad de Bayamo, situada junto al río de su nombre en la provincia oriental, que fuera antiguo cacicazgo indio ocupado en 1512 por Pánfilo de Narváez y considerada cómo una de las comarcas más progresistas, florecientes y díscolas, en el andar de los años de la época colonial.


Alta, delgada, de piel trigueña, de ojos negros, profundos y vivaces, era considerada en 1851, al cumplir los veinte años, como una de las más destacadas bellezas de aquella época, por lo que constituía un verdadero ornato en los bailes y tertulias de “La Filarmónica”, la cubanísima Sociedad, situada entonces cerca de la amplia plaza de Isabel II.

Bayamo vivía en aquellos tiempos de mediados del siglo pasado, una existencia lánguida, al igual que las demás ciudades de la isla, y más si cabe la palabra, por el hecho importante de no ser puerto de mar.

La juventud bayamesa tenía por costumbre continuar los romances comenzados al compás de un vals, ante la reja de la joven a cuyos oídos se hacían llegar las notas armoniosas de las serenatas que rasgaban el silencio de las noches serenas.

Luz Vázquez fue la trigueña beldad que inspirara la famosa canción “La Bayamesa”, cuyas notas dulces, apasionadas, vehementes y tristísimas, no solo conmovieron su tierno corazón, sino que sirvieron años después para, cambiando su letra, exaltar el ánimo de los valientes libertadores cubanos y cuyos cien años, acabamos de conmemorar en el pasado año de 1951.

Francisco Castillo Moreno, apuesto y caballeroso, excelente músico, fue el apasionado galán con quien cooperaron en la letra el dulce poeta José Fornaris y Carlos Manuel de Céspedes, el inmortal Padre de la Patria, siendo la magnífica voz de tenor de Carlos Pérez, la que iniciara aquella clarinada de gloria, en la noche sublime e inolvidable del 27 de Marzo de 1851.

La bellísima Luz y el “músico-abogado” contrajeron nupcias, naciendo de esta unión de amor, siete hijos: Pompeyo, Francisco, Lucila, Adriana, Leonela, Atala y Heliodoro. Diez y siete años después, en Octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes inicia nuestra primera gesta emancipadora y Castillo Moreno y su heroica mambisa Luz Vázquez, son de los primeros cooperadores de la empresa gloriosa.

El esposo amante acompañado de su hijo Francisco (que murió en el combate) parte a la campiña insurrecta.

Luz los despide con la más tierna de sus sonrisas y las más alentadoras de sus palabras.

Y aquella mujer espartana, ve morir a su hijo Pompeyo, el mismo día de la toma de Bayamo, abriendo con el corazón partido de dolor, los vastos salones de su mansión señorial, para celebrar la victoria cubana, horas después del entierro del hijo amado.

Aquella mujer extraordinaria, recibe después la fatal noticia de la muerte de otro hijo: Francisco, y enlutada, adolorida, pero resuelta, arenga a una de sus hijas: Atala, para que fuera a cantar el himno de Perucho Figueredo con “Canducha”, la simpar abanderada de aquella tarde inmortal.

Ausente el esposo, muertos dos hijos, pasa Luz por la pena inmensa de ver tuberculizarse a su hija Lucila. Perdidos seres queridos, bienes de fortuna, convertido en escombros su venturoso hogar, que prendiera con sus propias manos en el incendio de Bayamo; Luz Vázquez, acompañada de Adriana y ayudada por el resto de su prole, coadyuva en la obra de insurrección, y de ella dijo Francisco Vicente Aguilera, el venerable patriota, “que era una joya de inestimable valor”.

Bayamo, convertido en un promontorio de ruinas, albergó a varias familias que regresaron acosadas por los españoles.

¡Desconsolador espectáculo que ofrecía el pueblo que había sido, en prosperidad y riqueza, el segundo de la isla, y más aún el de aquellas cubanas hambrientas y haraposas que arrastraban sus hijos para guarecerse en los restos de casas ennegrecidos por el humo!

A una de aquellas guaridas, en la calle de San Francisco, en la cochera de lo que había sido su aristocrático hogar, llegó Luz Vázquez con Adriana más cerca de la muerte que de la vida, abrasada por la fiebre del tifus que le arrancaba la existencia y Lucila traspasada por terrible tuberculosis o peste blanca.

Adriana sucumbió de un síncope, no sin antes haber entonado el Himno de Bayamo.

Muerta Adriana, toda su atención recayó en Lucila, cuya enfermedad, sacudida por tantas emociones, avanzó notablemente. La tuberculosis le destrozó los pulmones. En esas condiciones, una noche le sobrevino un fuerte ataque de hemoptisis, al cabo del cual perdió el conocimiento.

Un medico español, condolido por las desgracias acaecidas a aquella pobre familia, trataba inútilmente de reanimarla. Llamado de improviso por el Conde de Valmaseda, tuvo que abandonar la enferma. La madre, desde aquellos instantes, consternada y llorosa, se arrodilló junto al lecho en espera ¡terrible espera!- de que la vida tornase a la que parecía cadáver.

Pasaba el tiempo y su mirada, suplicante, indagadora, no se apartaba del rostro de su hija.

¡Suplicio horrible, superior a su corazón, mimado ya por todas las desgracias! Allí, de rodillas, bajo el peso abrumador de la angustia, atolondrada por la fatalidad, transcurriendo el tiempo, cayó herida por un dolor tan grande como su soledad, y abrazada al que creía cadáver de su hija, ¡quedo muerta!

Y así terminó la vida de Luz Vázquez, mártir sublime de la historia de Bayamo, e inspiradora de una de las más hermosas páginas musicales de nuestra vida colonial.



Teclando en la clave bayamesa, podran encontrar la cansión, su letra y su historia, asi como algunas interpretasiones y las otras bayamesas.

Gracias a Guije.
Gracias.













Candelaria Figueredo




Del libro "Patriotas Cubanas" por la Dra. Vicentina Elsa Rodriguez de Cuesta.

Candelaria Figueredo y La Bandera Cubana.

Candelaria Figueredo y Vázquez, nació en Bayamo, provincia de Oriente en el año de 1852.


Era hija de Pedro Figueredo y Cisneros, abogado, poeta, músico y patriota fervoroso; autor de nuestro Himno Nacional, héroe esclarecido que murió por la libertad de Cuba, y de su esposa la Sra. Isabel Vázquez y Moreno, hermana de Luz Vázquez, la “Gentil Bayamesa” que sirviera de inspiración a la famosa composición musical del mismo nombre.

“Canducha”, como cariñosamente se le llamaba, se educo en un hogar netamente cubano, ya que su progenitor fue uno de los principales colaboradores de Carlos Manuel de Céspedes, el “Padre de la Patria”, en la gloriosa clarinada del 10 de Octubre de 1868.

Perucho Figueredo e Isabel Vázquez tuvieron numerosos hijos: Eulalia, Pedro, Felipe, Blanca, Elisa, Isabel, Candelaria, Gustavo, María de la Luz, Piedad, Angel y María Esther.

En la época en que estalló la revolución de Yara, Candelaria Figueredo contaba 17 años. Era una hermosa joven trigueña, de inmensos ojos soñadores, de larga y abundante cabellera bruna, enamorada como su padre del ideal hermoso de independizar a Cuba.

Acordada la toma de Bayamo en Barracas, el día 15 de Octubre para tres días después, por Céspedes, Marcano, Aguilera, Maceo Osorio y Figueredo, Perucho regreso a su ingenio “Las Mangas” donde había dejado a su familia y a un contingente de 200 hombres que tenía preparado.

Perucho represento siempre la parte romántica de la Revolución. Céspedes era la energía, Aguilera la previsión; Maceo Osorio la inteligencia; Figueredo, que los compendiaba a los tres, era también el alma sensitiva del movimiento.

Al comunicar a los suyos las ideas de su jefe, ya había planeado la confección de la bandera cuyos colores y forma fueron ideas del Padre de la Patria. Pronto se dio a la tarea toda la familia de confeccionar la venerable enseña, que difería de la de Narciso López por no recordar bien los patriotas del 68, la distribución de las franjas y el triángulo rojo, que el 19 de Mayo de 1850 había ondeado victoriosa en las calles de Cárdenas. Pero de pronto, se dio cuenta Fígueredo que le hacía falta una abanderada y tropezando su mirada en ese momento con la de su hija “Canducha”, le pregunto:

-“¿Te atreves a ser la abanderada que el día 18 recorrerá las calles de Bayamo?”

Al oír aquélla pregunta de labios del autor de sus días, la resuelta doncella, empurpurado el rostro, fulgurantes los ojos, se puso en pie y rayando a la altura de la invitación, apreso en la respuesta la afirmación más categórica:

-“Nada me haría más feliz que dar mi vida y mi sangre por la redención de la Patria”.

Un estallido de franco, de inusitado júbilo brotó del alma de todos los presentes que aclamaron a la bella abanderada, en tanto que sus hermanas corrían a confeccionar el traje de libertadora, aquel con el que amazona en brioso corcel, recorrió las calles de Bayamo entre el himno y el estruendo del combate y los gritos de triunfo de los revolucionarios, según nos dice Maceo Verdecia en su obra titulada “Bayamo”.

Candelaria Figueredo, tierna niña en la aurora de “La Demajagua”, fue mambisa más tarde que sufrió penalidades sin cuento, vagando durante mucho tiempo, unas veces sola y otras en unión de sus hermanos por montes y sabanas, hasta que fue presa y sujeta a largo cautiverio en el fuerte “Zaragoza” de Manzanillo, pudiendo al fin lograr que la pusieran en libertad y le permitieran embarcar para los Estados Unidos. Allí vivió siempre fiel a la causa libertadora mientras Cuba estuvo bajo la soberanía de España, regresando entonces a la Patria, para residir en La Habana, hasta su muerte ocurrida el 20 de Enero de 1924.

Su nombre inmortal impreso está para siempre en las páginas de nuestra historia, ya que ella como todos sus hermanos tuvieron siempre por divisa las hermosas frases de su progenitor:

-“Morir por la Patria es vivir”.

Gracias a Guije.

En este otro artículo se puede leer sobre la bandera de Céspedes y su historia, es tomado de este mismo Blogg bayames.


http://primochuchi.blogspot.com/2009/11/la-bandera-de-cespedes.html



Gracias.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Mujeres de Bayamo


" Las  mujeres de Bayamo, a usted lo matan y a mi me arrebatan".
 En la foto, mi esposa Lorshen Irina.

Canta : Faustino Oramas: El Guayabero.
A Bayamo y a sus mujeres, tambien le canto El Guayabero, en este lindo son del Guayabero vemos sus versos musicalisados y con gran amor, le canta a las mujeres bayamesas. No lo dejen de ver y dejar su comentario. A Bayamo, a sus mujeres, a su historia y a sus barrios y calles.

PS: Al final de la cansión dice: " Entre Lora y Figueredo, me matan "; esa es la dirección de mi casa en Cuba.

" La embolvencia de ese pueblo me mata .".... " Muchas mujeres bonitas, te hacen perder la cabeza."

sábado, 12 de septiembre de 2009

Las tres bayamesas historicas.







LAS BAYAMESAS








Los testimonios que han llegado hasta nuestros días, indican que la ciudad de Bayamo ha sido, desde sus orígenes, tierra fértil para la canción. Así de natural, como decir una lámpara, una escoba o un tambor para bordados, en la mayoría de los hogares había una guitarra, siempre a la espera de la mano tentada, por tañerla allí mismo en el salón o en el zaguán o para sacarla al paseo sensual de las serenatas.


En ese ambiente surgió la que se considera la primera canción cubana. Francisco Castillo Moreno y su novia Luz Vásquez , se habían disgustado quizás por una de esas grandes naderías que de momento de interponen entre los enamorados. Pasados unos días, Pancho, como le decían sus íntimos, quería arreglarse con su amada y al encontrarse con sus amigos Carlos Manuel de Céspedes y José Fornaris, les pidió ayuda para componer una canción capaz de conmover a Luz. Enseguida pusieron manos a la obra y ya entrada la madrugada del 27 de marzo de 1851, guitarra en mano y secundados por un violinista, cantaron aquella canción, a la que pusieron por título La bayamesa.

Aunque la letra original de La bayamesa de Céspedes, Fornaris y Castillo Moreno tiene un espíritu de naturaleza patriótica, poco después del 10 de octubre de 1868 empezó a circular entre los bayameses que estaban en la manigua redentora y también entre los que volvieron a la ciudad arruinada por el fuego, otra bayamesa. Con la música de aquella compuesta en 1851, aparecieron otros versos de plena alusión independentista que hasta hoy se consideran anónimos, pero que muchos atribuyeron en aquellos días de la Guerra Grande al poeta José Joaquín Palma.

Mientras la pieza trovadoresca fue corriendo de boca en boca en los pobladores de Bayamo y no tardó en ser llevada, como hermosa prenda en la memoria, por quienes emprendían los caminos de la Isla, hasta que alguien la tararearse en un barco en el que partía lejos; la dominación colonial española era cada vez más insoportable y los criollos que ya se reconocían como cubanos se dispusieron a organizar su lucha independentista. Bayamo fue pionera en estos menesteres. Allí un puñado de hijos valiosos fundaron el primer Comité Revolucionario Cubano. Entre ellos estaba el abogado Pedro Figueredo, que era muy aficionado a la música y a la literatura. Ello le permitió a inicios de 1868 componer una marcha, que luego fue orquesta por el maestro Manuel Muñoz Cedeño, quien poseía la mejor orquesta de la ciudad. Cuando estuvo lista, el maestro Muñoz la estrenó en público, en la parroquia de San Salvador de Bayamo como parte de una fiesta religiosa y en presencia del Gobernador, que mostró su extrañeza por aquella composición, en nada semejante a la música sacra.

Tenía buen oído el Gobernador español de la ciudad, porque Perucho Figueredo había compuesto la obra, para que fuera el himno de guerra de los bayameses, que no tardarían en lanzarse a la lucha armada. En los primeros meses la marcha, a la cual Figueredo tituló La bayamesa seguramente por el referente de La marsellesa, no tenía letra. Sin embargo al entrar a Bayamo las tropas de Céspedes el 20 de octubre de 1868, Perucho ofreció los versos del esta segunda bayamesa. La leyenda dice que los improvisó motivado por los gritos enardecidos, que en la alegría de sentirse libres del coloniaje hispano, le gritaban: ¡ La letra, la letra...! Tal vez ya los traía al llegar a la plaza. Lo cierto es que esta segunda bayamesa, en el curso de la guerra de los Diez Años, fue reconocida como el himno de todos los cubanos. Este que ahora nos estremece a todos y llamamos sencillamente el Himno Nacional.

Llegó el siglo XX y Bayamo siguió siendo zona de frecuentes canciones y de reuniones de trovadores. Y no sólo los que habían nacido allí, sino otros importantes juglares venidos de otras ciudades. Se destaca entre ellos el genial santiaguero Sindo Garay. Que en la década del cuarenta del siglo pasado fue reconocido como hijo adoptivo y cuyos restos mortales reposan en el cementerio de Bayamo desde 1868, cumpliendo su voluntad.

Sindo se pasaba largas temporadas en Bayamo, de fiesta en fiesta, de serenata en Serenata. Fue así que una madrugada de 1918, mientras Garay estaba luchando con sus recuerdos en el patio de la casa de Eleusipo Ramírez, situada en la calle Manuel del Socorro, que le vinieron juntas la letra y la música de su composición Mujer bayamesa. De esa manera aparecía la tercera bayamesa, o como mucha gente le dice La Bayamesa de Sindo.

Desde finales de la segunda década del siglo pasado hasta nuestros días, no hay dudas de que en Bayamo se han escrito otras hermosas e importantes obras musicales, que podrían también llamarse bayamesas. Nadie puede negar sin embargo que las tres primeras bayamesas, compuestas ente 1851 y 1918, precisamente en un período rotundo de afirmación de nuestra identidad nacional, son parte entrañable del patrimonio de la nación cubana.

La Bayamesa de Cespedes, Fornaris y Castillo.
(DEDICADA A LUZ VÁSQUEZ)

¿No te acuerdas gentil bayamesa,
Que tu fuiste mi sol refulgente
Y risueño en tu lánguida frente
blando beso imprimí con ardor?
¿No te acuerdas que en un tiempo dichoso
Me extasié con tu pura belleza,
Y en tu seno doblé mi cabeza
Moribundo de dicha y amor?

Ven y asoma a tu reja sonriendo;
Ven y escucha amorosa mi canto;
Ven, no duermas acude a mi llanto;
Pon alivio a mi negro dolor.
Recordando las glorias pasadas
Disipemos, mi bien, las tristezas;
Y doblemos los dos la cabeza
moribundos de dicha y amor.

LA BAYAMESA
(VERSIÓN CANTADA DURANTE LA GUERRA DE 1868 DE LA BAYAMESA DEDIDACA ORIGINALMENTE A LUZ VÁSQUEZ)

No recuerdas, gentil bayamesa
que Bayamo fue un sol refulgente
donde impuso un cubano valiente
con su mano el pendón tricolor?
No recuerdas que en tiempos pasados
el tirano explotó tu riqueza
pero ya no levanta cabeza
moribundo de rabia y temor?
Te quemaron tus hijos,
no hay quejas
que más vale morir con honor
que servir al tirano
opresor que el derecho nos quiere usurpar.
Ya mi Cuba despierta sonriente
mientras sufre y padece el tirano
a quien quiere el valiente cubano
arrojar de sus playas de amor.
Autor: anónimo
LETRA ORIGINAL DE LA BAYAMESA DE PERUCHO FIGUEREDO
(CONSTITUÍDA DESPUÉS EN HIMNO NACIONAL)

¡Al combate corred Bayameses!
Que la patria os contempla orgullosa;
No temáis una muerte gloriosa,
Que morir por la patria es vivir.
En cadenas vivir es vivir.
En oprobio y afrenta sumido,
Del clarín eschuchad el sonido;
¡A las armas, valientes, corred!
No temáis al gobierno extranjero
Que es cobarde cual todo tirano,
No resiste el empuje cubano,
Para siempre su imperio cayó.
Sea bendita la noche serena,
En que en alegres campos de Yara,
El clarín de la guerra sonara
Y el cubano ser libre juró.
No se nuble jamás esa estrella
Que las hijas de Cuba bordaron
Y que nobles cubanos alzaron
En su libre y feliz pabellón.
¡Gloria y nombre a los hijos de Cuba!
¡Gloria y nombre al valiente Aguilera!
¡Viva!! ¡Viva! la alegre bandera
Que en los campos de Yara se alzó.

Mujer Bayamesa de Sindo Garay
Tiene en su alma la Bayamesa
triste recuerdo de tradiciones
cuando contempla los verdes llanos
lágrimas vierte por sus pasiones.

Ella es sencilla,
le brinda al hombre,
virtudes todas y el corazón
pero si siente
de la Patria el grito
todo lo deja, todo lo quema,
ese es su lema, su religión.
Aqui en este enlace, esta bella cansion interpretada por las voces de Clara Y Mario.



Esiste una quinta Bayamesa, esta es carnavalesca y para fiestas alegre, aqui en este enlace la veran en version salsa. Disfrutenla. No estoy muy seguro de su titulo, pues en algunos lugares la encuentro como " La Bayamesa " , " Que linda Las Bayamesas son ", asi como " Que lindo Bayamo ". Desconosco datos del autor de tan linda cansion.


Gracias a La Giribilla.
Jesus Perez...

jueves, 10 de septiembre de 2009

Las Bayamesas


En mi opinion conosco sinco, segun Maria Argelia Viscaino ella encontro sinco. Pero ella nunca habla de la mostrada en el enlace de youtube que le pondre despues de su articulo. Asi que si de la que ella habla en la nota de la autora, no es de la misma que yo hablo, entonces serian seis bayamesas.

¿Eran tres o cuatro bayamesas ?

por María Argelia Vizcaino
www.mariaargeliavizcaino.com

SIEMPRE ha existido la polémica de que no son dos Bayamesas (la de Sindo y la de Céspedes, Castillo y Fornaris) sino que tres (contando La Bayamesa de Perucho Figueredo, nuestro «Himno Nacional»). Pero muchos se han equivocado al respecto o han olvidado que son hasta ahora, cuatro Bayamesas famosas.

Buscando en nuestros archivos históricos nos encontramos que en la madrugada del 27 de marzo de 1851, se escuchó en la calle El Salvador (después nombrada Céspedes entre Figueredo y el viejo callejón de los Suspiros) en la legendaria ciudad de Bayamo, en el ventanal de la Señorita Luz Vázquez y Moreno (quien fuera después mambisa) la serenata que le dedicara su novio Pancho Castillo y Moreno, coautor musical junto a Carlos Manuel de Céspedes (convertido más tarde en nuestro Padre de la Patria). De la letra se encargó el poeta José Fornaris y la interpretó el tenor Carlos Pérez acompañado de los autores. Fue la primera audición de La Bayamesa en un 3x4 de vals cantado, siendo además la primera canción romántica cubana que perdure hasta nuestros días, ya que fue acogida por todo nuestro pueblo rápidamente, conociéndose hasta en Europa como la canción de los enamorados.

El 14 de agosto de 1867, el bayamés, músico, abogado, y patriota Pedro (Perucho) Figueredo, compuso nuestro himno patriótico, nombrado inicialmente «La Bayamesa». La instrumentó el maestro de capilla de la Iglesia Mayor, Manuel Cedeño. Después de tomada Bayamo, por las tropas Mambisas el 18 de octubre de 1868, es el pueblo quien le reclama a Perucho la letra de aquella marcha y cuentan que desde su cabalgadura escribió los versos, que ya tenía grabado de memoria en su mente, para que fuera entonado y cantado por un coro de 12 bayamesas en la Plaza Mayor el 8 de noviembre de 1868, día en que se bendecía y se juraba la bandera de Yara. Y el 5 de noviembre de 1900 aparece aprobado por la Asamblea Constituyente como Himno Nacional Cubano.

En 1919, el trovador Sindo Garay y García, compuso una «Criolla» que la motivó su primera visita a Bayamo y comprobar el espíritu patriótico y religioso de ese pueblo, titulándola «La Bayamesa». Me informa el estudioso poeta y escritor Dr. Ogsmande Lescayllers que esta canción de Sindo Garay, no se titula La Bayamesa, sino Mujer Bayamesa, pero en el LD que poseo grabado en las voces del duo Cabrisas-Farach la titularon de esa forma y así se conoció popularmente.

Ya son tres Bayamesas para confundir, pero falta la olvidada, quizás porque su autor es anónimo, pero que se cantó muchísimo en los días insurreccionales de la Guerra de los Diez Años. Tiene la misma línea melódica de la amorosa Bayamesa de Fornaris, Céspedes y Castillo, pero su letra es rebelde, en ella se refleja el ansia de libertad de nuestro pueblo oprimido.

Después de haber sido entonada clandestinamente por nuestros mambises en el siglo XIX , cuánta emoción y actualidad refleja todavía esa canción épica.

«¿No recuerdas gentil bayamesa,
que Bayamo fue un sol refulgente,
donde impuso un cubano valiente
con su mano el pendón tricolor?

¿No recuerdas que en tiempos pasados
el tirano explotó tu riqueza,
pero ya no levanta cabeza
moribundo de rabia y dolor?

Te quemaron tus hijos; no hay queja
que más vale morir con honor
que servir al tirano opresor
que el derecho nos quiere usurpar

Ya mi Cuba despierta sonriendo
mientras sufre y padece el tirano
a quien quiere el valiente cubano
arrojar de sus playas de amor.»

PARTE DE LA LETRA DE LA BAYAMESA O MUJER BAYAMESA DE SINDO GARAY, LLAMADO NUESTRO TROVADOR BOHEMIO:

«Lleva en su alma la bayamesa
triste recuerdos de tradiciones;
cuando contempla sus verdes llanos
lágrimas vierte por sus pasiones.

Ella, sencilla, le brinda al hombre,
virtudes todas, y el corazón,
pero si siente de la patria el grito,
todo lo deja, todo lo quema
ese es su lema, su religión»?

NOTA DE LA AUTORA: EL poeta y escritor Dr. Ogsmande Lescayllers también me ha comunicado que existe otra canción titulada La Bayamesa, que es la del trovador bayamés Olimpo La O “Pimpo”, que descubrí su existencia después del año 2000, que tanta publicidad le están haciendo en Cuba como atracción turística para Bayamo. Pero lamentablemente, nunca la había escuchado, ni siquiera envuelta en la vieja polémica de Las Bayamesas.-

mariaargelia@hotmail.com

http://www.mariaargeliavizcaino.com/index.html
Copyright © 2008 María Argelia Vizcaíno

Aqui esta el enlace del cual les hable al principio, de otra bayamesa muy bella y que me gusta mucho.





Gracias a todos por sus comentarios, pueden enviar opiniones, a ella o a mi persona.