Mostrando entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de septiembre de 2017

Enrique Orlando Lacalle, un holguinero que escribió la historia de Bayamo


Por: David Rodríguez  
 
El 19 de marzo de 1993 exhaló su último suspiro una persona que amó tanto a Bayamo, que se consagró definitivamente a su historia, ganándose para siempre el cariño de la población.

Aunque no nació en la Ciudad Monumento, se asentó aquí echando las raíces que luego sostendrían ese árbol que fue su vida entre nosotros, cultivando amigos y defendiendo, a capa y espada, la historia local.

Un ser humano como Enrique Orlando Lacalle y Zouquet no puede soslayarse en una ciudad como la nuestra que avanza hacia la fecha del aniversario 500 de su fundación en noviembre venidero.


Enrique se paseó por la cultura bayamesa de un modo muy especial pues hizo muchos esfuerzos para afianzarla desde la radio, el teatro y la crónica social de entonces.

Poseedor de un don extraordinario para la conversación, todo giraba en torno a los grandes próceres de la ciudad, a los que veneraba y hacia venerar por cuanta persona que acudía a él en busca de información.

Podría decirse que Enrique poseía sangre bayamesa por adopción siendo un vehemente investigador de todo aquello que constituyera historia para la ciudad, a la que tenía como el gran tesoro de su existencia.

Fue tal su devoción y entrega para la Cuna del Padre de la Patria, que viajó hasta España para hurgar en el Archivo de Indias, detalles de todo lo conservado allí sobre la ciudad.

Enrique Orlando Lacalle y Zouquet fue un devoto de las inmensas figuras de Céspedes, Aguilera, Figueredo y otros patriotas locales, que cuando hablaba de ellos el verbo y el corazón se le encendían.

Amigo de los amigos, Enrique también tuvo sus detractores, esos que el tiempo ha ubicado en el lugar que les corresponde, mientras su figura se agiganta con el paso de los años.

Tomarse una taza de café, muy cerca de la mata de mangos de su casa, lo incitaba, de sorbo en sorbo, a hablar de su obsesión bayamesa, con expresiones digna de resaltar para mantener viva su elocuencia.

Han pasado dos décadas de su fallecimiento y lo recordamos caminando por la ciudad, con pasos quejosos, pero siempre saludando a cuantos se cruzaban en su camino y le prodigaban gestos de afecto y de respeto.

La ciudad jamás podrá olvidar a quien tanto la amó, por eso Bayamo tendrá siempre presente la presencia de Enrique Orlando Lacalle y Zouquet  quien no dudó ni un instante en abrazarla, quererla.

Al final de su vida tuvo un gesto altruista que se debe resaltar en toda su dimensión, pues entregó a la Casa de la Nacionalidad Cubana toda su biblioteca y las investigaciones que había realizado.

Constituye un deber insoslayable tenerlo presente en estos días que preceden al aniversario 500 de Bayamo porque Enrique Orlando Lacalle y Zouquet está entre nosotros diciéndonos que amenos más a la ciudad.


 ----------


 Contribuciones de Lacalle“Enrique Orlando Lacalle, primer historiador de Bayamo, reseñó los eventos sociales de su época, y durante su estadía de dos años en Sevilla, España, rescató de los Archivos de Indias, con su puño y letra, parte de la memoria histórica de la Ciudad Monumento”, comenta Eulice Castelar Proenza de la Torre, periodista e historiador del municipio de Guisa.

“Tenía aproximadamente cuatro mil libros y numerosos documentos. Transcribió alrededor de 15 libretas grandes, como de ciento y pico de páginas, con una letra muy bonita. A algunas, con el tiempo, la tinta se les tornó borrosa, apenas pueden leerse con lupa; otras, ni así. Después donó ese fondo documental a la Casa de la Nacionalidad Cubana (CNC)”.
Saturno Bruquetas Rosabal, quien compartió una amistad entrañable con Lacalle, corrobora: “Enrique tenía una joya documental de la historia de la Ciudad Monumento, reproducida por sus manos, pues no tenía dinero para pagar a los copistas de Sevilla”.

-¿Dónde la guardaba?

-En un cuarto que le fabriqué en la calle Céspedes. Era hermético y de placa, previendo cualquier incendio. A la derecha, tenía una especie de cama que armaba para dormir, y encima había dos niveles de libreros.


“Los estantes eran rústicos, algunos mandados a hacer, otros confeccionados por mí. Las paredes estaban tapizadas de libros”.


-¿Establecía algún mecanismo de acceso a esos fondos bibliográficos?

-No. Los prestaba sin llevar control, algunos no los devolvían. ¡Vaya usted a saber cuántos!

Emerge una intención
Iliana Sánchez Labrada, especialista del Centro de información de la Casa de la Nacionalidad Cubana, refiere, que hasta 1993 esa documentación no recibió procesamiento.

“Los rollos de papeles amarrados, identificados con un papelito por temática, reposaban en los empolvados estantes.

Fue un reto aprender cómo procesar documentos originales”, puntualiza.

“Primero los cotejamos por temáticas, después los especialistas hicieron un último examen. Nos llevó casi seis años catalogar la parte del Gobierno Colonial y la República, más un fondo de la autoría de Enrique Orlando Lacalle: discursos y crónicas.

“Hoy, agrega, esos documentos, clasificados, reposan en cuatro decenas de cajas donadas por descendientes del patricio Perucho Figueredo, que permiten su adecuada conservación”.

En 2014, como resultado del evento histórico Nada tengo mientras no tenga Patria, la Casa de la Nacionalidad Cubana (CNC) y la Oficina del historiador de Bayamo (OHB), acordaron digitalizar dichos documentos, llevados hoy a un software que facilita el acceso a ese patrimonio.
Camino al andar
Manuel Ernesto Pompa, especialista en Informática de la Oficina del Historiador de Bayamo, expone que el camino también presentó espinas: “La Oficina del historiador de La Habana -explica- aportó dos computadoras con gran capacidad de almacenamiento y velocidad, y el Programa de Desarrollo Local, en Granma, donó un escáner capaz de copiar documentos y microfilmes.

“El 24 de junio del pasado año digitalizamos lo concerniente a la Colonia, después, República; culminamos en enero de 2015. Ha sido una faena ardua; escaneamos documentos hasta en 25 partes, para luego reconstruirlos totalmente”.

Acotó que disponen, en memoria virtual, de 20 mil 54 imágenes relacionadas con la Colonia y ocho mil 523 de la República; dos mil 893 documentos de esa primera etapa histórica y 624 de la segunda.

“Reproducimos información curiosa, como el proyecto para hacer el cine Elpido Estrada, hoy Céspedes, y un plano de 89 x 57 centímetros, del Bayamo de la primera mitad del siglo XX”.

La inmortalidad
El software, creado por la Facultad de Ciencias Informáticas de la Universidad de Granma, permitirá efectuar búsquedas por legajos (conjunto de papeles que se guardan u ordenan juntos por tratar una misma temática), expediente, índice geográfico, onomástico, fondos y estructuras, contenido y años.

El ingeniero Leover Armando González Rodríguez, especialista del Centro de desarrollo de software de esa facultad, expone:

“Lo terminamos en dos meses. A su elaboración contribuyó el grupo 301 de la carrera de Ingeniería en Ciencias Informáticas.

“Empleamos una herramienta de avanzada para la confección de portales web, nombrada Sistema Gestor de Contenidos Drupal, en su última versión, la 7.34. Esta posibilita de forma rápida publicar, manejar, organizar contenidos mediante roles y permisos a usuarios, acceder a la información mediante criterios de búsquedas e incrementar el fondo digital”.

Sobre la valía del proceso, Ludín Bernardo Fonseca García, historiador de la capital de Granma, manifiesta: “Atentaron contra la preservación del patrimonio documental de Bayamo eventos climatológicos, la quema de la ciudad y la irresponsabilidad de personas que permitieron, en la década de los años 60 del siglo precedente, la quema de los escritos depositados en el cuartel Carlos Manuel de Céspedes.

Hoy, independientemente de cualquier contingencia, contamos con dos copias digitales de estos archivos.

“Que los archivos compilados por Enrique Orlando Lacalle sean los primeros en rescatarse, es todo un símbolo, por la incomprensión que padeció en los años finales de su vida este hombre imprescindible para la cultura bayamesa”, sentenció Ludín.

Puedo decir, solo como autor de este Blogg , Bayamo Historia y Amor, en el cual copio este articulo sin editar, que tube la oportunidad de conocer personalmente a Lacalle , su casita en Cespedes, detras de lo hoy El Coopelia de Bayamo y su mata de mango, en la cual aun hoy le recuerdo debajo de ella, conversando sobre Historia, me dijo, " Mira Jesus, si quitas a Bayamo de la Historia de Cuba, entonces, la Historia de Cuba comensaria en 1895 y aun asi, tendrias que hablar de Bayamo y bayameses."

viernes, 25 de julio de 2014

Estoy dispuesto a cambiar mi felicidad por la libertad de mi patria.




Francisco Vicente Aguilera y Tamayo (Bayamo, Cuba, 23 de junio de 1821-Nueva York, 22 de febrero de 1877). Hacendado cubano, colaboró estrechamente con Carlos Manuel de Céspedes.

Estudió en bien de su patria

En Santiago de Cuba recibió instrucción primaria. En La Habana, y en el colegio Carraguao, colegio de que era uno de los profesores el ilustre prócer José Silverio Jorrín, instrucción superior.

“Nada tengo mientras no tenga patria”

Aguilera era de Bayamo, de ahí su rebeldía contra el colonialismo español y su ímpetud de luchador incansable por el bienestar de su patria. Sus padres fueron personas distinguidas y acomodadas. Hombre ya, ansioso de conocer y vivir la verdadera democracia, de la que fue un enamorado fervoroso, viajó por los Estados Unidos, entonces en plena era de republicanismo verdadero. De regreso en Bayamo vio morir a su padre y contrajo matrimonio. Dueño de inmensa fortuna, todo parecía sonreírle. Y no era así: en el pecho, el dolor de su patria esclava no lo dejaba dormir tranquilo, y en las noches insomnes, tendía en vano los brazos como queriendo levantarla de la abyección y la miseria.

Sus riquezas, hacen que muchos expongan que en su tiempo fue el más rico de Oriente

Era dueño de quinientos esclavos y poseía fincas rústicas en Bayamo, Jiguaní, Las Tunas y Manzanillo, en las cuales había varios ingenios y extensísimas zonas dedicadas al cultivo agrícola y a la crianza de ganado de muy diverso tipo. Sus fincas urbanas no eran menos. En Bayamo eran de su propiedad el teatro de la ciudad, dos casas de pisos múltiples, muchas otras casas de menor tamaño y un almacén de víveres. En Manzanillo otras varias casas y un almacén para mieles.

Desde los 50 conspiraba, para luego luchar

Ya en 1851 está participando en la conspiración de Joaquín de Agüero, aunque poco tiempo después la falta de coordinación y la enfermedad de su madre, le alejan momentáneamente de tales actividades. Aguilera encabezó el primer Comité Revolucionario Cubano, fundado en Bayamo con la participación de Pedro Figueredo y Francisco Maceo Osorio. Dirigió la reunión que se desarrolló en San Miguel de Rompe, el 3 de agosto de 1868, sin llegar a un acuerdo sobre la fecha del alzamiento. En reuniones posteriores se acordó aplazarlo hasta la terminación de la zafra, con el fin de asegurar los recursos necesarios. Al poco tiempo el apremio de muchos conspiradores los llevó a reunirse en el ingenio Rosario, en cuya ocasión no asistió Aguilera y la iniciativa del encuentro estuvo a cargo de Carlos Manuel, que instalado en la zona de Manzanillo, disfrutaba de gran jerarquía. De aquella reunión salió la determinación de levantarse en armas el 14 de octubre de 1868.
La intranquilidad de los conspiradores permitió a las autoridades españolas, conocer el plan de alzamiento y mandaron a apresar a los principales líderes del movimiento, razón por la cual Céspedes adelantó la fecha, iniciando la lucha en la madrugada del 10 de octubre, en su ingenio La Demajagua; mientras Aguilera, el hombre que inició el movimiento y a quien no le parecía oportuno lanzarse a la guerra tan pronto, se encontraba en su hacienda Cabaniguán. No faltó alguno que acudiera a Aguilera con la noticia y la intención de persuadirlo para que desautorizara a Céspedes. Desde ese momento comenzó Aguilera a dar muestras de su desinteresada abnegación patriótica. Se puso en acuerdo con el resto de los miembros del Comité Revolucionario y mediante Figueredo comunicó a Céspedes que secundaba la insurrección.

No estuvo en Guáimaro, pero sí en el Gobierno

Al celebrarse la Asamblea de Guáimaro, el 10 de abril de 1869, no estuvo presente Aguilera por razones de enfermedad. Circulaba incluso el rumor del acaecimiento de su muerte, por lo cual no se le designa ningún cargo en la dirección del Gobierno. Cuando Céspedes vuelve a la región de Bayamo lo encuentra vivo y le nombra Secretario de la Guerra. Hasta principios de 1870 ocupó esa responsabilidad y el 24 de febrero de ese año la Cámara de Representantes crea el cargo de Vicepresidente de la República, designándole para el mismo. Unos días después, el 8 de marzo, Céspedes lo nombró Lugarteniente General del Estado de Oriente. Ya antes le habían otorgado el grado de Mayor General.

Rumbo a la emigración

Conociendo Céspedes las dificultades existentes en el exterior para procurar ayuda a la República de Cuba en Armas y seguro de la simpatía de que gozaba Aguilera en todas partes, pensó que podía influir entre la emigración cubana y personalidades políticas de Estados Unidos y otros países, a fin de hacer a Cuba futuras expediciones con el material de guerra urgido por las fuerzas cubanas. El 27 de julio de1871, junto a Ramón de Céspedes, sale a esa misión. El 28 está en Jamaica y de allí sale en cuanto puede para Nueva York, a ocuparse de la Agencia General, órgano que dirigía el apoyo exterior a la guerra. El 17 de agosto toma posesión de la misma. No tardará Aguilera, para su pesar, en chocar con la cruda realidad. Los Estados Unidos, no reconocía a la República de Cuba en Armas. La situación se agravaba más, porque los cubanos que encontró Aguilera en Estados Unidos estaban divididos por intereses más personales, que patrióticos, unos alrededor del reformista Miguel Aldama y otros alrededor de Manuel de Quesada.

Hacia Europa

En todo este año Aguilera no ha aceptado regresar a Cuba. Quiere volver al país con una gran expedición que lleve muchos armamentos a Cuba y en tal sentido agota todas las posibilidades. En 1872 se marcha con esa finalidad a Europa. Tenía fe en que los cubanos de allá no andarían tan divididos buscando utilidades propias a la causa cubana. En 1873 está de nuevo en New York. Al poco tiempo la Cámara depone al presidente Céspedes. Como Aguilera es el vicepresidente, el presidente de la Cámara, Salvador Cisneros Betancourt, que desempeña como interino la Presidencia de la República en Armas, escribe a Francisco Vicente Aguilera: «(…) grandes ventajas reportará al país que vuelva a él un hombre que no ha escatimado sacrificios por su libertad (…) Ud. Está en mejor situación para administrar la República, venga y salvaremos la Revolución».
Aguilera responde al Presidente de la Cámara que sí, que vendrá a Cuba, pero cuando pueda llevar a Occidente una fuerte expedición. «Oriente y Camagüey, cuna y garantía de la Revolución, —le dice Aguilera a [Salvador Cisneros Betancourt|Cisneros]]-, son la base de nuestras operaciones, ahora el triunfo está en Occidente (…) podemos matar soldados españoles en Oriente, pero la manera de concluir la guerra es secar la fuente de donde brotan y sabemos dónde está esa fuente».

Muere solo y riquísimo

En medio de visible pobreza, con el anhelo de ver su Patria libre y en los días en que las ansias personales y el regionalismo, murió en cama Francisco Vicente Aguilera, el 22 de febrero de 1877 en su casa humilde de la ciudad de New York.


...
 

domingo, 4 de mayo de 2014

Bayamo; Patrimonio Nacional y Ciudad Monumento Nacional.

Patrimonio

Bayamo cuenta con 130 sitios históricos señalizados, de los cuales cuatro ostentan la condición de Monumento Nacional y uno Local.

En el centro histórico se distinguen:

1.. Primer Ayuntamiento Libre de Cuba, donde Céspedes firmó el Decreto Ley de la abolición parcial de la esclavitud. Hoy Poder Popular Municipal.
2..Museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes.
3..Casa natal de Francisco Vicente Aguilera, hoy Biblioteca 1868.
4..Casa natal de Donato Mármol Tamayo, hoy Casa de Cultura 20 de octubre.
5..Casa natal de Esteban Tamayo Tamayo, hoy Casa de la Nacionalidad Cubana.
6..Casa natal de Pedro Figueredo Cisneros (Perucho), hoy Oficina de Correo.
7..Casa natal de Manuel Muñoz Cedeño, hoy Museo Provincial de Bayamo.
8.Casa natal de José María Izaguirre, hoy Bodega de productos alimenticios.
9..Casa natal de Diego José Baptista, Padre Batista. Hoy Registro Civil.
10..Casa natal de José Joaquín Palma, hoy vivienda.
11.Plaza de la Revolución de Bayamo, donde se firmó la Capitulación de Bayamo cuando los mambises lograron la liberación de la ciudad.
12..Casa natal de Juan Clemente Zenea, hoy Unidad de Propaganda.
13..Casa donde vivió José Manuel Capote Sosa, hoy Centro Provincial de Patrimonio.
14..Casa donde vivió Luz Vázquez y Moreno.
15..Casa donde vivió Tomás Estrada Palma, hoy UNEAC.
16..Casa donde vivió Céspedes y nació su hijo Amado Oscar, hoy UPEC de Granma.
17..Casa donde vivió Céspedes, hoy Escuela Especial "Francisco Maceo Osorio"
18..Plaza del Himno, donde se cantó por primera vez el Himno Nacional.
19..Iglesia San Salvador de Bayamo, hoy Catedral de Bayamo.
20..Alcaldía de Bayamo, lugar por donde comenzó el incendio de la ciudad. Hoy Restaurante Senado. 21..Ventana de Luz Vázquez, donde se cantó por primera vez la canción La Bayamesa.
22..Retablo de los heroes. El Retablo de los Héroes, donde se rinde homenaje a los patricios de la Guerra de los Diez Años.
23..Mausoleo de José Joaquín Palma.
24..Convento de San Francisco, hoy Escuela Primaria Manuel Ascunce Doménech.
25..Convento de Santo Domingo, hoy Escuela Primaria José Antonio Saco.
26..Hospital San Roque, primer hospital de la ciudad. Hoy Policlínico Bayamo.
27..Antigua torre de la Iglesia San Juan Evagelista, que se distingue por su monumento funerario y sirve como lugar de reposo a los restos mortales de Francisco Vicente Aguilera.

28.. Lugares por donde entraron las fuerzas independentistas mambisas para la toma de Bayamo.

Barranca La Lizana. (la cutara)
Barranca La Mendoza.(parque la mendoza)
Barranca La Luz. (chapuzon)

..En este sitio podran encontrar muchos datos y enlaces sobre Bayamo. Economia, educasion, salud, asi como informasion sobre otroas cosas de Bayamo.

http://www.ecured.cu/index.php/Bayamo

..




 

Bayamo: tierra de coches, leyendas, romances y tradiciones.

                             
 
 
 


Por: Ana María Domínguez Cruz

¡Montar en un coche! Eso era lo primero que quería hacer cuando llegara a Bayamo y lo hice, para ser partícipe de la tradición que instauró el cantante Tiburón Morales, del conjunto Son 14, dirigido por Adalberto Álvarez, con el son que repetía: Yo quiero ir a Bayamo montando en coche.


Es que llegar a la segunda villa fundada por Diego Velázquez en 1513, San Salvador de Bayamo, es llegar a una tierra rica en historia, tradiciones, cultura y en la que sus habitantes, orgullosos de su estirpe, reconocen a cada paso que fue en ella donde se inició la Cuba que tenemos hoy.


Tienen razón… Y montada en un coche hojeo las páginas de la historia de la mano del profesor Domingo Cuza, una autoridad en la zona, a quien le place compartir la magia de su ciudad natal.
 
 


“Sin los coches, Bayamo no es Bayamo —me dice—. Es un medio de transporte muy antiguo pero que garantiza la vida de esta ciudad, el único lugar del mundo donde se reproducen los coches de los modelos Duquesa y Milord en la fábrica La Calesa con las medidas exactas de los primeros, incluso, en miniatura, respetando las 143 piezas que llevan”.


Antes transitaban volantas y quitrines, pero perduran hasta nuestros días otros modelos que son parte ya de la identidad bayamesa. “Fíjate que existe una Asociación de Cocheros, la única de su tipo en el país, y se estableció el 8 de enero como el Día del Cochero”, agrega Cuza.


Sonrío y, con su elegante oratoria, repaso los momentos en los que Carlos Manuel de Céspedes inició nuestras luchas por la independencia, y casi escucho las notas de nuestro Himno Nacional, entonadas por primera vez en esta tierra, luego de ser compuestas por Perucho Figueredo.


“¿Sabías que en Bayamo se encontraba el primer cementerio cubano a campo abierto?”, me pregunta. “En el actual parque Retablo de los Héroes estaba el camposanto, cuyo templo desapareció con la quema de la ciudad en 1869”, y cuando yo pensaba que era increíble que aquel dato histórico hubiera escapado del plan de estudios de mis profesores de Historia, Cuza sumó otro, igual de extraordinario: Bayamo es la cuna del ajedrez en Cuba, pues ya en la primera mitad del siglo XVI se jugaba esta “guerra” de tablero en la zona.


El andar cadencioso de Chucho, el caballo que remolca nuestro coche, permite que al pasar por la casa de Tomás Estrada Palma, actual Biblioteca Pública de la ciudad, rememoremos en breve quién fuera este hombre, minutos antes de enternecernos al ver la ventana desde donde Luz Vázquez y Moreno escuchó La Bayamesa. Su novio, Pancho Castillo, se la dedicó, en busca de su perdón ante un desliz amoroso, y gracias a la letra del poeta José Fornaris y la interpretación del tenor Carlos Pérez, la “gentil bayamesa…, sol refulgente” accedió.


Otra leyenda persiste en la urbe. “¡Mira aquella pared! —me insta Cuza—. En esa tumba yacen los restos de Doña Isabel de Acelar y se dice que su fantasma está allí enclaustrado. Si nos ponemos con los brazos en cruz pegados a su losa, a las 12:00 de la noche, en luna llena, sentiremos el latir de su corazón, siempre y cuando también seamos ejemplo de fidelidad”.


¿Existen otros fantasmas en Bayamo?, inquiero. “Pues sí, los custodios de la antigua casa despacho de Carlos Manuel de Céspedes afirman que en las noches se escucha arrastrar las cadenas y un ruido de vajillas que se destrozan. Muchos juran haber visto el fantasma de Céspedes, o de alguien parecido, correr por los tejados. Y está también Anita, el fantasma del río, el cual se les aparece a los hombres vestida de novia y los ahoga para luego poseerlos”.


“Claro, que también está el del indio Hatuey, una aparición en forma de bola de fuego y luz que los bayameses reconocen como ‘la Luz de Yara’, y que en la actualidad no deja de tener credulidad en la zona”, acota Cuza.


“Llegamos a la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, anexa a la Santa Iglesia Catedral del Santísimo Salvador”, anuncia mi guía. En la catedral se interpretó por primera vez la marcha que diera origen posteriormente a nuestro himno, y en 1869 se produjo la bendición de la bandera cubana que llevaron los mambises en la Guerra de los Diez Años. “Se inmortalizó el suceso por el dominicano Julio Desangles, en un óleo de 8,5 metros de ancho por 4,5 de largo que, al mismo tiempo, es la única pintura de tema patriótico que puede verse en un templo católico cubano”.


El conjunto de las dos edificaciones constituye una joya de la arquitectura cubana. Se suma, a la riqueza ancestral, el tesoro de la contemporaneidad, apreciado en su boulevard que, a lo largo de la calle General García, nos regala pinturas de importantes artistas de la plástica en el piso y en sus bancos y postes, y en el que coexisten además lugares de obligada visita como el Museo de Cera, nombrado así en el 2007 luego de que fuera la galería Cerarte.


Bola de Nieve, Compay Segundo, Rita Montaner, Polo Montañés, Fabio Di Celmo, Benny Moré, Rita, la Caimana, entre otros —a los que se sumó el pasado 20 de octubre El Guayabero—, parecen estar vivos gracias a la técnica de modelado en cera policromada que eterniza la familia Barrios Madrigal, oriunda del poblado de Guisa.


En ese famoso boulevard, caracterizado por la limpieza y la armonía, podemos disfrutar de una cremería para adultos y otra para niños, una peluquería infantil y mercados agropecuarios inigualables. Al transitarlo nos percatamos de que en Bayamo hay cabida para todo lo bien pensado, lo creado para el bienestar común, porque su gente así lo quiere.


Fiestas populares de antaño coexisten con el andar apurado de los bayameses, explica Cuza, y la poesía no abandona sus calles, desde la casa del poeta Juan Clemente Zenea hasta la de María Luisa Milanés, quien se suicidó, y su tumba es hoy un símbolo para los enamorados.


Se disfruta todo esto, afirma, y yo asiento. “Pero no puedes olvidar que todo comenzó con el bayam, un árbol que bajo su sombra, según reza la oralidad más antigua, las fieras se apaciguaban”.


Visto así, es Bayamo también una ciudad de calma, donde el que llega se siente parte de ella en poco tiempo, sin abandonar la idea de conocer La Demajagua, Manzanillo, Playa Las Coloradas y otros lugares de interés.


“Esta villa cumplio este 5 de noviembre de 2013 sus  500 años de fundada —recuerda Cuza— y es un sitio al que debe venir todo cubano”.


“¿Y los turistas foráneos?”, le pregunto a Ramón Cereijo, delegado del Ministerio de Turismo en la provincia Granma, quien nos recibe al término del recorrido en el Parque de los Coches. “Los extranjeros no dudarán en prolongar su estancia en esta tierra. Tenemos muchos atractivos naturales y patrimoniales, hoteles de lujo en distintos puntos de la provincia, en los que continuaremos mejorando en el confort de sus instalaciones; y por estos días no podrán estar ajenos al III Evento de Cocina Regional Bayamesa, a la premiación del coche tradicional con más valor patrimonial y al récord que instauraremos por el mayor casabe del mundo, entre otras actividades que se tejen en esta ciudad”.


Me voy de Bayamo consciente de que la visita se repetirá en otro momento.


 

domingo, 5 de diciembre de 2010

TEMPLO DEL RECUERDO


Visita al templo de la historia de Bayamo y lo que le sucede y ve el narrador, al encontrarse con el Espíritu de la Historia Bayamesa…

Por el Historiador de Bayamo, Enrique Orlando La ‘Calle y Zauquest en su libro “CUATRO SIGLOS DE HISTORIA DE BAYAMO”.

El autor nace en San Andrés, Holguín, 28 de junio de 1910. Fallece en Bayamo muy anciano debido a un infarto un 19 de mayo de 1993. Muy pocas personas lo acompañamos en sus últimos días. Muy solo en su casita de calle Céspedes, rodeado de libros, archivos y muchos recuerdos.

En una ocasión me dijo y nunca podre olvidarlo, así con estas mismas palabras mientras conversábamos sobre historia.

"Mire Jesús, si usted quita a Bayamo de la Historia de Cuba, entonces la Historia de Cuba se tiene que comenzar a contar a partir de 1895, y aun así, deben de hablar de bayameses y de Bayamo."

Dice: De su visita al Templo del Recuerdo.



Llegué hasta allí y aferrándome al oxidado aldabón que pendía de la entrada me puse a tocar y a llamar sin tregua, hasta que me saco de absorbente tarea la voz queda y trémula de un gallardo anciano de cabellos muy níveos y de cuyas pupilas parecía salir una azul claridad; que me dijo:

-¿Quién eres tú, viajero, que turbas con tus toques impetuosos el silencio sacrosanto de la Basílica del Patriotismo?

No sigas golpeando la Puerta del Recuerdo, los Manes de la Patria están en oración y nadie vendrá a abrirte esta entrada milenaria y carcomida, donde las vibraciones de los toques pueden acabar de derruir sus paredes ruinosas, sus cimientos socavados y sus maderas roídas por la incuria y por los años.

Deja de tocar, no alteres la paz que adentro reina… tantos han venido a sólo mancillar el Templo que ya nadie del interior responde a la llamada; no profanes tú también el santuario glorioso… deja quieta la Puerta del Recuerdo… mas… ¿qué hay de extraño en tu manera de invocar acceso?, ¿por qué persistes en pasar?, ¿por qué te empeñas en que alguien venga a franquearte la entrada cuando puedes introducirte furtivamente en el interior sin que molestes a nadie?

Espera, yo te abriré, pero aguarda… no puedes entrar así… para recorrer el Bayamo de Ayer tienes que dejar el cuerpo afuera y sólo penetrar con el alma; la materia sólo ve la materia , pero el alma percibe lo sutil y penetra a través de las cosas y los tiempos… y vibrando en el éter contemplarás los acontecimientos que envueltos en los siglos, la mente limitada del hombre olvidó, pero que el libro de la vida recogió y grabó en sus páginas inmortales para que los que se elevan por sobre los burdos campos de la materia, en el amplio espacio de lo abstracto, puedan estudiar el proceso de la evolución de los hombres y las cosas en los mismos sucesos efectuados.

Yo soy el espíritu de la Historia Bayamesa, sígueme y te mostraré sus más hermosas páginas; y verás cual si estuvieran realizándose en este mismo instante los hechos más culminantes de este pueblo predestinado, a quien el Altísimo designó para una alta misión en la tierra, y cuyos profetas “íncolas” habían anunciado su desaparición y el surgimiento de otro pueblo que a su vez había de morir también después de un proceso de gloriosa existencia: “Y uno de los nuestros envuelto en llamas ascenderá al “Turey” (cielo) y se convertirá en estrella; y así este pueblo hecho un “tar”(mar) de fuego subirá a lo alto y será pueblo un nuevo “elin” (sol) que iluminará esta tierra." Y las profecias indias se cumplieron.

Gracias Enrique por este hermoso libro, espero algun día todos puedan leer las cortas páginas en el, pero muy educativas sobre la historia de nuestro Bayamo. Les quise traer solo este corto pedasito para que vean como el narra su camino por la historia de nuestro Bayamo, mi bayamo, tú Bayamo.


...


..

lunes, 6 de septiembre de 2010

Retablo de los Héroes

...


















En ese lugar fueron sepultados los restos de Francisco Vicente Aguilera, Mayor General del Ejército Libertador y Vicepresidente de la República de Cuba en Armas, al ser trasladados desde Nueva York, donde había fallecido en 1877. Sobre la tumba de Aguilera se encuentra un monumento funerario, que fue colocado como homenaje al ilustre patricio.

El cementerio que allí existió fue el primero de su tipo en Cuba, y algunos aseguran que hasta de América, inaugurado cuando el crecimiento poblacional y los problemas de salubridad imposibilitaron los enterramientos en los templos y conventos, como era habitual hasta entonces.


El parque surgido en lo que algunos bayameses suelen llamar aún el cementerio viejo, fue reconstruido en 1958, año cuando se erigió allí el Retablo de los Héroes, con las efigies de destacados patriotas cubanos, y en el centro una estatua de Francisco Vicente Aguilera.



Destruida la iglesia por el incendio revolucionario del 12 de enero de 1869, su vieja torre quedó en pie, y se utilizó durante varios años como el pórtico de la necrópolis. Al demolerse el camposanto fueron conservadas las ruinas de la iglesia de San Juan Evangelista.



El cementerio que allí existió fue el primero de su tipo en Cuba, y algunos aseguran que hasta de América, inaugurado cuando el crecimiento poblacional y los problemas de salubridad imposibilitaron los enterramientos en los templos y conventos, como era habitual hasta entonces. En la foto aparece una imagen antigua de la torre que fue utilizada como el pórtico del cementerio viejo de Bayamo.

Durante la década de los años 30 en el siglo XX, se promovieron los debates sobre la necesidad de trasladar los enterramientos hacia terrenos más alejados del núcleo poblacional, y la construcción de otro parque en el cementerio viejo. En este hermoso lugar donde estuvo el antiguo cementerio de Bayamo, existe ahora una de las zonas más simbólicas y espaciosas de la ciudad, donde es posible recordar a nuestros héroes, y rendir homenaje a los padres fundadores de la nación cubana.





Héroes cuyos rostros aparecen en el lado derecho del monumento ubicado en el Retablo de los Héroes, de Bayamo:

• Jorge Carlos Milanés y Céspedes
• Pedro Maceo Chamorro
• Rdo P Diego José Baptista
• Lucas del Castillo Moreno
• José Joaquín Palma
• José M. Izaguirre e Izaguirre
• Joaquín Acosta Fonseca
• Diego Tamayo Figueredo
• Juan Clemente Zenea y Fornaris
• Esteban Estrada
• Antonio Yero
• Máximo Gómez Báez
• Luis Marcano Alvarez
• Manuel de Jesús Calvar Eduardo (Tita)
• José Manuel Capote Sosa
• Tomás Estrada Palma

Héroes cuyos rostros aparecen en el lado izquierdo del monumento ubicado en el Retablo de los Héroes, en Bayamo


• Luz Vázquez y Moreno
• Candelaria Figueredo Vázquez(Canducha)
• María Candelaria Palma y Fauruya
• Adriana del Castillo Vázquez
• Atala del Castillo Vázquez
• Paulita Téllez
• Fernando Figueredo Socarrás
• Francisco J. de Céspedes y del Castillo
• Ramón Céspedes Fornaris
• Emiliano Tamayo
• Carlos M. de Céspedes y del Castillo
• Pedro Figueredo Cisneros (Perucho)
• Francisco Maceo Osorio
• José Fornaris y Luque
• Ismael de Céspedes y Yero
• Oscar de Céspedes y Céspedes
• Donato Mármol Tamayo

Al final de la calle Martí crece desde hace muchas décadas un algarrobo, que ha dado a ese terreno el popular y reiterado nombre de La Algarroba. Esto se encuantra justo frente y esquina al Parque Retablo de los Héroes.





Fuente. Jorge C Tamayo.
jorgetm@enet.cu

Blogero. Jesús M Pérez.
primochuchi@aol.com


...

domingo, 5 de septiembre de 2010

El Mayor tesoro bayamés.

...



EL ALTAR DE UN BAYAMES GENIAL.


Fuente: Jorge C Tamayo   jorgetm@enet.cu

Para algunos se trató de un milagro divino, para otros fue sencillamente obra de la casualidad, pero el hecho cierto es que la Capilla de los Dolores y su altar barroco fue uno de los pocos tesoros artísticos que sobrevivió a la quema de Bayamo, aquel 12 de enero de 1869.


Este hermoso retablo de madera laminado en oro es la pieza más llamativa de la capilla inaugurada el domingo 24 de abril de 1740, la cual fue construida anexa a la vieja Iglesia Mayor.

El historiador José Carbonell Alard, en su libro “Estampas de Bayamo”, refiere que esta reliquia patrimonial fue una obra realizada por el ilustre bayamés Manuel del Socorro Rodríguez de la Victoria, y constituye actualmente una de las pocas evidencias de su presencia física en esta ciudad.



Manuel del Socorro es un personaje paradigmático de Bayamo, y por extensión de toda Cuba. No tenía títulos de linaje ni otra fortuna que no fuera su inteligencia y gran sensibilidad de artista, y también humildes fueron los artesanos que con herramientas primitivas colaboraron en su obra.

Nació en esta villa el 15 de abril de 1756, y creó una obra extraordinaria en el campo de la filosofía, la literatura, la pintura y la escultura. También se destacó en la talla y la carpintería, oficios que aprendió de su padre.

Al compararlo con los geniales artistas italianos Miguel Ángel y Leonardo Da Vinci, también nos preguntamos cómo este bayamés humilde pudo llegar a convertirse en un hombre tan multifacético, y alcanzar una gran relevancia en actividades sociales y culturales.



Su conocimiento enciclopédico es aún más sorprendente si tenemos en cuenta que lo adquirió en una villa como Bayamo, alejada de los centros culturales del país. Lo cierto es que ya en la década de 1780 Manuel del Socorro se había convertido en un personaje célebre en esta región.

Pero a esa genialidad debemos agregarle un componente de realce, pues hablamos de un hombre mestizo, y de una marcada pobreza que le impidió asistir a la escuela durante su niñez.

Su nivel de erudición llegó a ser tal, que en cierto momento decidió enviarle una carta al rey Carlos III, solicitándole empleo y ayuda para ampliar sus conocimientos, aceptando ser evaluado por cualquier comisión que la corona española decidiera enviarle.

En esa solicitud se revela la grandeza intelectual y creativa de Manuel del Socorro, quien se sometió a exámenes a claustro pleno en cuatro materias fundamentales: oratoria, poesía, talla y pintura.

El historiador Aldo Daniel Naranjo relata que fue entonces cuando el sabio bayamés sorprendió a todos los presentes, por el conocimiento misceláneo que poseía.

Tiempo después de ese examen, el gobernador general de la isla José de Espeleta, quien había presenciado aquella demostración de sabiduría, decidió llevar consigo al intelectual a Nueva Granada, actual Colombia, cuando fue trasladado hacia ese país para ocupar allí el cargo de virrey.

A su llegada a Colombia el primero de agosto de 1789, siendo aún muy joven, Manuel del Socorro fue nombrado director de la Real Biblioteca Pública de Bogotá.

Pero su historia tendría un clímax mayor en cuanto a realización profesional, pues en poco tiempo se convirtió en el Padre del Periodismo colombiano, y uno de los primeros en ejercer esta profesión en Latinoamérica, cuando el 9 de febrero de 1791 fundó el “Papel Periódico de Santa Fé de Bogotá”.

Cuentan que su pasión por el periodismo lo llevó a dirigir y a la vez redactar ese diario, en el cual ofrecía a los lectores extensos artículos sobre arte, moral, economía, entre otras muchas materias.

Cuando falleció en Bogotá el 2 de junio de 1819, Manuel del Socorro ya se había ganado el respeto y el agradecimiento de una nación que hasta el día de hoy lo considera como una de sus figuras más veneradas en el ámbito intelectual.

En octubre de 1860 Carlos Manuel de Céspedes publicó un texto en el cual menciona a algunos de los que más aportaron talento y saber a la cultura bayamesa.

Entre esos nombres a quienes el Padre de la Patria rindió tributo se encontraba Manuel del Socorro Rodríguez, uno de los más brillantes y preclaros bayameses de todos los tiempos.




...

sábado, 30 de enero de 2010

La verdad detras del Himno Nacional Cubano



Aquel memorable 20 de Octubre una multitud enardecida cantó en una plaza de Bayamo la marcha guerrera que devino Himno Patrio.

¿Compuso Perucho Figueredo ese día la inmortal pieza o había sido escrita tiempo antes?
¿Qué pasó después con la obra en los campos insurrectos?
¿Cuándo se convirtió oficialmente en símbolo nacional?


BAYAMO.— De niños solíamos escuchar absortos el relato, lleno de magia y fulgor: Pedro Figueredo (Perucho) compuso el Himno Nacional con la pierna cruzada sobre la montura de su caballo ante una multitud que coreaba “¡La letra, la letra!” y “¡Viva Cuba libre!” en una de las céntricas plazas de la Ciudad Antorcha.

Luego venían en la narración otros detalles que enardecían. “Fue el 20 de octubre de 1868, después de dos días de encarnizados combates entre los españoles y el naciente Ejército Libertador, que guiado por Céspedes entró triunfante a Bayamo, la primera ciudad liberada en nuestra historia”, escuchábamos a menudo.

Ahora, vencidos los años infantiles, y yendo a la raíz objetiva de aquella bella leyenda, entendemos que no fue una gesta mal contada. Pero creemos necesario agregarle ciertos complementos de peso para que siga viajando a la posteridad sin mistificaciones.

Agregar, por ejemplo, que Perucho no compuso La Bayamesa sobre el cuello de su caballo Pajarito sino que la memorizó de un tirón aquel citado día ante los gritos y vítores de los primeros ciudadanos libres de la nación.

Añadir que alguna otra persona lo ayudó a concebir su inmortal obra y que la música de la pieza, para nuestro asombro, presuntamente facturada antes, llegó a conocerla casi Bayamo entero.

No son revisiones históricas; son hechos probados en los que los cubanos, sobre todo las nuevas generaciones, debemos ahondar…


RONCHAS POR LA MÚSICA

La historiografía ha recogido —aunque no se ha divulgado como se debe— que la música del Himno de Bayamo, estrenada públicamente el 11 de junio de 1868 en la Iglesia Mayor de esta ciudad, surgió primero y la letra después.

Al respecto la versión más extendida señala que el patriota Francisco Maceo Osorio le dijo a Perucho un día de 1867, en los fragores de los preparativos independentistas: “A ti, que eres músico, te toca componer nuestra Marsellesa”.

En la madrugada del 14 de agosto de 1867, en el séptimo cuarto de su casa de dos plantas, Figueredo se sentó ante el piano y tras ardua labor completó la obra; es decir, la música. Después la dio a conocer a unos 70 revolucionarios reunidos en su morada.

¿Y la melodía no tenía letra?, se han preguntado más de una vez historiadores e investigadores a lo largo del tiempo. Probablemente, se puede responder con toda lógica.

Para reafirmarlo, cabe recordar los testimonios de su yerno Carlos Manuel de Céspedes (hijo) quien señaló a periódicos extranjeros que Pedro Figueredo tenía la letra desde mucho antes de su estreno.

En ese hilo, parece indiscutible que su esposa, la poetisa Isabel Vázquez Moreno, lo ayudó a elaborar el vigoroso texto guerrero. Esta mujer —hermana de Luz Vázquez, aquella que inspiró la primera canción trovadoresca de Cuba (nombrada también la Bayamesa)— aún no ha sido colocada en el sitial que merece.

De vasta cultura, desplegó una loable labor social por aquellos años. Tuvo numerosos hijos con Perucho (11 dicen algunos), permaneció errante en la manigua después del incendio de Bayamo, sufrió exilios y murió casi sola en Nueva York en una fecha que la tradición oral sitúa en el año 1888.

Regresando de nuevo a la historia sobre el Himno: Perucho entregó las partituras de su creación al músico Manuel Muñoz, cercano vecino suyo, quien la instrumentó con su orquesta. Este, en mayo de 1868 les presentó la orquestación a Figueredo y a Francisco Vicente Aguilera y ambos quedaron encantados con el montaje.

Después vino el escándalo: con la anuencia del padre católico Diego José Baptista, un verdadero patriota, la música fue estrenada en medio de las celebraciones del Corpus Christi en el púlpito de la Iglesia Parroquial, frente a las propias autoridades españolas y el mismísimo gobernador de Bayamo, el teniente coronel Julián Udaeta. Inmediatamente el militar calificó de subversiva la obra y echó el ojo al “revoltoso” Perucho.

Así la melodía se hizo célebre en la ciudad, rebelde por tradición, y esa popularidad continuó levantando ronchas en las fuerzas de la metrópoli. Sobre ese tópico escribió Martí años después en Patria: “La Bayamesa se tocaba por las bandas criollas de la localidad, se cantaba por las damas y se tarareaba por los muchachos de la calle”.

Si la música creó tanto revuelo es fácil deducir que Perucho, cautelosamente, no quiso que la letra fuera conocida por la mayoría y solo la hizo saber a un grupo íntimo de independentistas.


CANTO DE GUERRA

El gran día también ha sido pintado ya por los historiadores. Aún se tiembla, como redactaría el Maestro, de repasar aquellas escenas maravillosas: el Teniente General, Pedro Figueredo, Jefe del Estado Mayor General del Ejército Libertador venía, lleno de pólvora, con el sombrero en la mano, de rendir el cuartel de Infantería.

Entró como una aparición al centro de la ciudad con su alazán ( pajarito ), que soltaba “sangre por los ijares y espuma por la boca”. Al poeta lo rodeaban Carlos Manuel de Céspedes (hijo), el capitán Antonio Bello, y sus hijos Gustavo y Candelaria Figueredo, la hermosa abanderada de esas fechas.

Se detuvo en la convergencia de dos plazas, cerca de la iglesia mayor y allí, sentado al lomo del corcel, ante miles de personas frenéticas por haber logrado el triunfo sobre España, arrancó una cuartilla y memorizó el texto.

La letra fue cantada a voz ronca con el fondo musical de la orquesta de Muñoz que en una esquina tocaba el instrumental conocido públicamente desde junio. Se presume que fue posible hacer el coro gigante porque muchos, en el frenesí, arrebataron la hoja a Perucho y copiaron los versos guerreros de las dos primeras estrofas.

Ahora bien, no existen muchas páginas sobre la historia posterior.
Se conoce que enseguida surgieron varias versiones de la composición y alguna llegó a aparecer tempranamente, el 22 de octubre de 1868, en El Cubano Libre, el primer periódico independentista de Cuba, con sede en la Ciudad Antorcha.

Cinco días después el mismísimo Perucho envió a ese órgano un texto autógrafo de su obra, auténtico canto de guerra. Constaba de seis estrofas. Días más tarde, el 8 de noviembre, 12 bayamesas, seis blancas y seis negras, cantaron el Himno en el atrio de la iglesia principal, algo que lo afianzó entre los revolucionarios.

Luego, en los campos de batalla, fue cantado incontables veces, aunque ninguna Constitución insurrecta legisló nada al respecto. En una ocasión se interpretó al piano en la manigua por la camagüeyana Adela Morell.Perucho siempre lo llamaba La Bayamesa con el subtítulo Himno Patriótico Cubano. También empezó a llamársele Himno de Bayamo.

En junio de 1892 se publicó en Patria, que lo volvió a reproducir el 21 de enero y el 14 de octubre de 1893, en un claro intento del Héroe Nacional de que las generaciones nuevas lo conocieran.Fue en la Asamblea Constituyente del 5 de noviembre de 1900 en que se aprobó adoptarlo como símbolo patrio.


UN REDENTOR

El autor de la marcha que infla tantos pechos en Cuba es digno de la alabanza y el estudio.
Contemporáneo de Céspedes, dijo que lo seguiría toda la vida y lo cumplió. Hacía llorar al piano y fue autor de varias contradanzas, publicadas en periódicos nacionales de la época.

Tuvo que salir de Bayamo durante seis años (1851-1857) hacia La Habana para quitarse unos cuantos ojos colonialistas de encima. En la capital del país dirigió el rotativo La Piragua. De los primeros en el levantamiento, quemó su propia mansión el 12 de enero de 1869. Fue nombrado como viceministro de la guerra en Guáimaro hasta que en esas labores enfermó.

Fue capturado con enormes úlceras en los pies en las cercanías de Jobabo y trasladado a Santiago de Cuba. Imposibilitado de caminar pidió un coche que lo trasladara al pelotón de fusilamiento y para burlarse de él lo llevaron un burro.

“No es el primer redentor que cabalga sobre un asno”, dijo sereno y solemne. Cayó abatido casi a quemarropa por los proyectiles españoles el 17 de agosto de 1870; sus últimas palabras fueron de combate y Patria, de fuego, gloria y vida, lo mismo que infiltró sereno en sus estrofas para la eternidad aquel volcánico 20 de octubre.


Las seis estrofas originales del Himno Nacional:

Al combate corred, bayameses,
que la patria os contempla orgullosa;
no temáis una muerte gloriosa
¡que morir por la patria es vivir!

En cadenas vivir, es vivir
en afrenta y oprobio sumido;
del clarín escuchad el sonido
¡a las armas, valientes, corred!

No temáis los feroces íberos
son cobardes cual todo tirano,
no resisten al bravo cubano
para siempre su imperio cayó.

¡Cuba libre!, ya España murió,
su poder y su orgullo ¿do es ido?
del clarín escuchad el sonido
¡a las armas, valientes, corred!

Contemplad nuestras huestes triunfantes,
contempladlos a ellos caídos
por cobardes huyeron vencidos
por valientes sabremos triunfar.

¡Cuba libre! podemos gritar
del cañón al terrible estampido,
del clarín escuchad el sonido
¡a las armas, valientes, corred!


Debemos dar gracias por este estudio a: Osviel  Castro Medel, Aldo D. Naranjo, Amparo Ballester López.

La toma de Bayamo.


En la foto La Barranca de La Lizana ,hoy en día es un hermoso parque cerrado a todo tipo de transporte automotor, se encuentra en el llamado barrio La Cutara.

Por Eugenio Pérez Almarales / El Universal


Una semana después del alzamiento en La Demajagua, el hijo pródigo de Bayamo y luego padre de todos los cubanos, Carlos Manuel de Céspedes, se aprestaba a tomar la Villa de San Salvador de Bayamo.


El general del recién nacido Ejército Libertador, el dominicano Luis Marcano Álvarez, había señalado el lugar como el más estratégico de la provincia para asestar un golpe contundente a las fuerzas de la corona española.

El 17, Carlos Manuel envió al capitán Joaquín Tamayo como su emisario al gobernador, teniente coronel Julián de Udaeta, comunicándole que al día siguiente las tropas rebeldes atacarían la plaza, y conminándolo a rendirse, lo cual rechazó el jefe ibérico.

Poco después, Udaeta emitió un bando en el que amenazaba con "pasar por las armas", sin formación de consejo de guerra, a todo individuo que fuera sorprendido en actos subversivos o prestando cualquier clase de auxilio a los rebeldes.

Esa noche el periódico gubernamental La Regeneración reproducía el documento y condenaba la acción patriótica. Poco después nacía, ante el combate inminente, el primer número de El Cubano Libre, llamando al pueblo a "morir mil veces antes que soportar por más tiempo el yugo de la bárbara dominación española".

El periodista e historiador bayamés José Maceo Verdecia apunta en su libro "Bayamo" que Céspedes, al mando de mil 500 hombres, con pocas armas y escasa instrucción militar, iniciaría el ataque a la ciudad por tres sitios, de manera simultánea.

El enemigo había dispuesto la defensa con 400 soldados, a los que se sumaban milicianos y bomberos, para completar unos 700. Levantaron barricadas y distribuyeron agua y municiones.

En la mañana del 18 de octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes alistó su tropa junto al cercano río Bayamo. Los habitantes de la segunda villa fundada en Cuba veían desde los techos de sus casas a los insurrectos y los saludaban con sombreros y pañuelos de colores.

Al primer disparo, los atacantes se lanzaron en pos de conquistar la plaza, cuesta arriba, por las barrancas de la Luz, La Lizana y La Mendoza.

Esteban Estrada se adelantó al resto de la caballería y llegó primero a la plaza sitiada. Allí, para sorpresa de los defensores, los invitó a unirse al Ejército Libertador. Los bomberos se abrazaron a los patriotas.

La batalla fue reñida en cada punto y solo quedaba la cárcel y el cuartel, donde los españoles se habían hecho fuertes. Cayó la prisión en manos insurrectas. Titá Calvar y Perucho Figueredo avanzaron hacia el cuartel, y comenzaron el sitio del enclave.

Cuenta Maceo Verdecia que Bayamo vivió el fragor estruendoso de la fusilería, hasta que, en la madrugada del 20 de octubre, se produjo la capitulación española¨

La muchedumbre en las calles y las campanas a repique vivo, celebraban la victoria. Apareció Perucho Figueredo, cubierto de polvo, e irguiéndose sobre los estribos, dio vivas a la libertad y a Cuba independiente.

El pueblo, a su alrededor, desconocedor de la letra, tarareaba la marcha guerrera que había compuesto Perucho, como La Marsellesa propia y pidió a este el texto.

Figueredo, cruzando la pierna sobre la montura de su caballo Pajarito, comenzó a escribir la letra de La Bayamesa, compuesta por él en la madrugada del 14 de agosto de 1867 y la entregó a sus coterráneos. Nacía, el 20 de octubre de 1868, la obra que luego fuera, y es, el Himno Nacional de Cuba.

Por eso tan simbólica fecha se escogió como Día de la Cultura Cubana.

sábado, 14 de noviembre de 2009

La Guayabera




En la foto yo con la guayabera beige y mi compadre Rafael con la guayabera roja. Fiesta de cumpleaños de Vivi, la hija de un amigo.

La guayabera: símbolo de cubanía.

 
El atuendo típico de Cuba es la guayabera. Una prenda que aunque en la opinión de muchos está en desuso en Cuba, debido al poco alcanse en estos tiempos por el bajo nivel economico de sus ciudadanos para adquirirla, constituye el traje más fino y delicado que pueden lucir los cubanos. Esta desde hace algún tiempo gana terreno en nuestra población y principalmente en el público joven que en aras de refrescar, la incorpora a sus formas de vestir, ahora con otros estilos.

Si vamos a la historia de esta vestimenta veremos que en su definición la guayabera es un chaleco de origen cubano, usado por los campesinos; de ella se dice que usarla en fechas importantes trae sabiduría, aunque también se usa de forma ocasional.

Hoy es popular en todo el mundo gracias al uso que le dan los cubanos en actos, reuniones, fiestas de bodas y quinces, asi como cumpleños y fiestas sociales, ademas de eventos deportivos y etc, etc, etc.Vemos por doquier a  cubanos con esta prenda portadora de nuestra idiosincrasia, que resalta el sentido de pertenencia de los cubanos.

Entre las características que la distinguen está que es ligera, fresca, y bella. Sus colores principales son el blanco, el beige, y el amarillo, en segundo lugar de uso vienen el azul celeste y el rojo. Puede confeccionarse con alforzas, abotonada, y a menudo con bordadura. Las mangas son largas o pequeñas, en fin es multifacética y ajustable para cualquier ocasión.

Las guayaberas añaden elegancia para una recepción diplomática o un campo verde y las mujeres también la han adaptado para satisfacer sus necesidades de vestir a la moda.

Su origen, supuestamente, está en un sastre andaluz que trabajaba en una vieja casa de campo de la región del río Yayabo, en Sancti Spíritus por el siglo XVIII. Este empezó a vender camisas de collares largas y decoradas sólo por bolsillos grandes por ambos lados. El precio era asequible y los lugareños la encontraron ideal para el clima debido a su peso liviano y el bombacho por lo que pronto se generalizó su uso. En un inicio fueron llamadas yayaberas, por la toponimia del lugar.

La denominación actual de esta prenda se debe a una fruta de cáscara verde con carne rosada que gusta mucho entre los pobladores de Cuba y que se da mucho en esa  porción central del país, la guayaba. La leyenda cuenta que los campesinos se llenaban de frutas los grandes bolsillos de las nuevas camisas, motivo por el cual la prenda del sastre andaluz llegó a ser llamada guayabera.

Al inicio sólo la gente del campo la usaba pero, con el tiempo y la imaginación de los sastres y las costureras cubanas, se le añadieron otras características que provocaron la aceptación de todos. En su primer momento de esplendor, la guayabera se usaba con un pañuelo rojo de seda atado al cuello que pronto se hizo popular por toda Cuba.

Más tarde, los veteranos de la Guerra de Independencia tomaron la guayabera de lino blanco como símbolo de patriotismo y nacionalismo, prendiendo una bandera y una medalla con un alfiler en su pecho que los identificó como mambises.

Hoy los jóvenes la identifican como algo a la moda, gracias a los nuevos arreglos hechos por las costureras que con creatividad hacen de esta prenda un rasgo identitario de los pobladores de esta isla, símbolo de cubanía. Hoy en día las guayaberas mas lindas vienen de Mexico, de la Ciudad de Merida, tambien muchas guayaveras lindas son confesionadas en Miami, New Orleans, Republica Dominicana y Puerto Rico.